La
iniciativa popular “No al maltrato animal” ha convocado para mañana, domingo, manifestaciones
en toda España para pedir un endurecimiento del Código Penal en lo referente a
las penas por maltrato.
Y es
que, a día de hoy, maltratar y acabar con la vida de un animal está penado con
una simple multa. Sólo en el caso de
tener antecedentes penales, el agresor podrá exponerse a una condena de entre
tres meses y un año de prisión. Pero la realidad nos dice que un gigantesco porcentaje
de los maltratos escapa a cualquier castigo, pues no se toman las medidas
suficientes para perseguir a los maltratadores. Por eso mismo, según los datos
de la Fundación Affinity, 140.000 perros y gatos son abandonados cada año, lo
que supone la cifra de más de 380 animales arrojados a la calle cada día.
También
está el caso –por todos conocido- de los
canes de caza que “ya no valen”, de los galgos ahorcados cuando termina la
temporada, de las peleas de perros que terminan con los animales convertidos en
tiras de carne viva. Y la realidad nos dice que todo esto queda impune en la
mayor parte de los casos.
Por
ello, esta iniciativa popular convoca
a todos los zamoranos este domingo a las 18:30 horas en la Plaza de la
Constitución (Subdelegación del Gobierno)para mostrar su repulsa
ante el maltrato animal y sumarse al resto de España en la exigencia del
endurecimiento del Código Penal y la adhesión de nuestro país al Convenio
Europeo para la protección de animales de compañía.
Le llaman el cura rockero, pero antes que cura y antes que rockero, el Padre Jony es una persona preocupada por los problemas del mundo, un buscador imparable. Destina todos los beneficios de sus conciertos, discos y libros a su fundación, "Provocando la Paz", con la que ha puesto en marcha proyectos en Guatemala, Sierra Leona y Brasil. Pero, además, dedica su tiempo a concienciar a los jóvenes españoles del importante papel que juegan en la sociedad de hoy, que es la que puede transformar el mundo de mañana. Esta es la conversación que mantuvimos esta semana, durante su visita a Zamora.
Estos
días visitará varios centros educativos en Zamora, Toro y Benavente.
¿Cuáles son los mensajes que le suelen transmitir los alumnos?
En
primer lugar, escuchan con atención lo que yo planteo, una charla de educación
en valores a través de la música. Después abro un diálogo y, entonces, muchos
se interesan por lo que estoy haciendo y reflexionan sobre cómo están otros de
su edad en otras partes del mundo. Esto les ayuda a replantearse un poco la
vida, a valorar más lo que tienen, incluso a plantearse que tienen que hacer
algo por ayudar y mejorar este mundo. Otros de replantean aspectos de su fe.
Precisamente
con un grupo de jóvenes y con varios profesores de instituto emprendió, hace un
año, un proyecto al que bautizaron como “Radio Palangana”. Explíquenos en qué
consiste:
Es el
nombre de una canción del segundo disco que nace de una preocupación mía de que
muchas veces llegan demasiadas noticias negativas y ninguna buena, dando la
sensación de que estamos acribillados de malas noticias. Y eso,
psicológicamente, desanima a muchas personas, quita la capacidad de reacción,
sobre todo a los más jóvenes, que son quienes tendrían que mejorar este mundo.
Como reacción puse en marcha Radio Palangana –que funciona como un podcast- con
unos profesores. Elaboré un proyecto educativo con un guión básico para que el
programa lo puedan hacer los jóvenes en los institutos. Ya está funcionando,
destacando, sobre todo, las buenas noticias. Además de esto, los estudiantes
escriben noticias utópicas que todavía no han pasado, pero que a ellos les
gustaría que ocurrieran porque mejorarían el mundo. De esa forma, tienen que
razonar un poco sobre qué tendría que ocurrir para que fueran realidad.
Este
verano hemos acogido, en nuestro país, la Jornada Mundial de la Juventud. Usted
que trata de cerca con los jóvenes, ¿cree que aquellos días les han calado de
alguna forma o, realmente, no han servido para mucho?
Creo
que todo ayuda en la vida y los jóvenes están en un momento de su vida en el
que valoran mucho el hecho de encontrarse con otras personas de su edad y
compartir los mismos ideales, la misma fe en Jesús… Eso es muy importantes y, a
esas edades, todavía más. Cada encuentro de estos va sumando y les ayuda como
punto de referencia en la larga etapa de maduración en la que se encuentran.
Es
habitual que después de las charlas o de los conciertos se acerque la gente a
hablar contigo ¿Cuál de estos encuentros te ha marcado más?
Hubo
uno que me quedó grabado. Fue el caso de una chica, que se acercó a mí después
de un concierto y me entregó una carta. En ella me explicaba que necesitaba lo
que yo tenía, es decir, mi fé, mis ideales, mis valores, mis ganas de luchar
por un mundo mejor… porque quería salir de la droga. Con el tiempo fuimos
hablando, la fui acompañando y, gracias a Dios, salió de la droga. Ahora mismo
está cuidando a su padre, que tiene alzheimer, está haciendo unos talleres de
pintura para niños y cambió totalmente su vida. Yo siempre digo que, en su
momento, me impactó que un amigo mío murió en la calle por sobredosis. Desde el
Cielo, creo que ese amigo me ha ido guiando para encontrarme personas como
estas, jóvenes muy necesitados, muy desorientados en la vida que, de esta
manera, han podido replantearse su futuro.
Cuenta
en el libro que, a lo largo de su carrera, se ha encontrado con muchas
dificultades externas (falta de apoyo, envidias…) pero que las más importantes
y las más duras han sido las internas, las que se plantea uno mismo. ¿De qué
manera se combaten y se vencen, en el día a día, esas dificultades internas que
a todos se nos pueden presentar?
Las
dificultades internas son las que más desaniman. Creo que, si uno las afronta
bien y las supera, es imparable. En ese sentido, el hecho de tener fe me ha
ayudado mucho. Un interior bien cultivado ayuda a tener fuerza dentro de uno
mismo (si se tiene a Dios todavía mejor, porque ello da esa esperanza especial
con una visión por encima de las dificultades y de todas las cosas que nos
afectan), ganas de luchar, constancia… Personalmente, eso me ha ayudado
bastante, pero se tiene que cultivar cada día porque es cosa de mucho tiempo.
Lo que pasa es que, a largo plazo, da resultados.
Vivimos momento de crisis, tanto económica como social: cinco millones de parados, familias que se han visto en la calle por primera vez, mas de la mitad de los jóvenes del país sin trabajo o con trabajos precarios... y, mientras tanto, la corrupción a la orden del día... ¿No cree que todo esto da para un nuevo disco?
Con
todo lo que estoy haciendo estoy dando respuesta a todo lo que está pasando en
nuestro mundo. Yo califico mi música de “profética” en el sentido de que los
profetas denunciaban injusticias y eran como los centinelas del mañana que
intentaban decir lo que se avecinaba. Mi tema de salida fue globalización
alternativa, donde planteo todas estas cuestiones: el modelo de vida egoísta,
depredador, ambicioso no se sostiene, y esto hace años que lo denuncio. Trae
consecuencias negativas como violencia, crisis… En primer lugar, lo que
transmito a los jóvenes en esta campaña de educación en valores es que ellos
mismos se hagan una escala de valores a nivel interior: qué es lo que importa
más en la vida: ser felices, Dios, la familia, la amistad, ayudar a los demás…
Porque, por otro lado, el sistema lo que les impone es la economía por encima
de todo, el dios dinero. Este sistema es el que nos llevado donde estamos. Yo
les planteo estas cuestiones, primero, a nivel personal. Cada uno tiene una
responsabilidad personal para poder mejorar su vida y mejorar el mundo, como
aquel lema tan famoso: “Cambia tu vida para cambiar el mundo”. Hay que empezar
por ahí, porque cada uno es responsable de sí mismo y de cómo quiere organizar
su vida. Y los jóvenes todavía están a tiempo porque no han entrado aún en este
sistema y todavía pueden plantearse opciones como las que les digo: una vida
más sencilla, de crecimiento. Y luego, podrán hacer algo a nive colectivo, pero
si uno está altamente endeudado, difícilmente podrá tener otras opciones porque
intentará conseguir una cantidad económica a final de mes y tendrá que estar
rabiando y muchas veces malviviendo, no podrá dedicar tiempo a la familia ni a
mejorar el mundo.
La verdad es que no tengo ni idea de qué va a ser de mi vida en el futuro, ni si quiera en el futuro más cercano. Eso me asusta, pero a la vez tengo que reconocer que me está descubriendo una faceta de la vida que hasta ahora desconocía: la que permite disfrutar de cada momento con la total intensidad del presente.
Las pequeñas cosas son, ahora, más grandes que nunca. Las ganas de aprender y de mejorarme, también. Schopenhauer defendía que la realidad no es objetiva, sino que depende de la cabeza que la vive y que la "procesa". Y yo estoy con él. Por eso vivo estos días, estos meses, como una oportunidad para crecer.
Como es difícil distinguir el tiempo exacto que debo dedicarle al estudio, y el tiempo que merecen mis aficiones, he decidido que no pienso dejar de lado ni lo uno ni lo otro porque, a día de hoy, y según están las cosas, las dos opciones son igual de importantes.
En una parte están los planes inciertos de futuro; y en la otra está la VIDA. Así que yo me quedo con la vida, pero sin descuidar los planes de lo que, quizás algún día, puedar ser.
Estos días estamos asistiendo a un espectáculo que no se
repetirá en años: la conjunción de Júpiter y Venus. Puede verse con solo
levantar la mirada hacia el cielo del Oeste, desde el atardecer hasta bien
entrada la noche. Su brillo estos días es tan fuerte que vence toda
contaminación lumínica y permite que los contemplemos desde prácticamente
cualquier punto del mundo.
Es curioso que poca gente se haya dado cuenta. Más aún: que
a la mayor parte de la gente a la que se lo comentas parece no importarle. Venus
y Júpiter son solo dos puntos en el cielo, lejos de su vida y de sus intereses.
Pero yo los veo de una forma muy distinta…
Encontrar esas dos luces brillantes en el cielo negro me
hace entender que soy una parte muy pequeña de algo muy grande. Me abstrae de
esta maraña de sinsentidos en la que ha devenido la humanidad, para recordarme
que ni si quiera los más poderosos son más que una mota de polvo en la
inmensidad que nos envuelve.
Pienso que la falta de interés hacia este fenómeno demuestra que,
aunque la teoría heliocéntrica lleve años establecida en el ámbito científico,
desde luego no ha corrido la misma suerte en la mentalidad individual de cada
uno. A nadie le importan Venus ni Júpiter. A nadie le importa la Luna más que
como un bonito decorado, ni el Sol más que como un efectivo bronceador.
Parecen contados quienes levantan la vista por la noche para
encontrar otros mundos; para encontrarse a ellos mismos.
No es la primera vez que lo escribo. Los jóvenes de hoy hemos heredado de nuestros predecesores
un mundo en el que no resulta nada fácil salir adelante sin la ayuda de un
enchufe o una cuerda para trepar.
Terminamos la carrera, continuamos formándonos a través de
másteres y posgrados y, cuando queremos salir del nido para empezar a escribir
nuestra propia historia, nos damos de bruces con una realidad que nos obliga a
quedarnos en casa hasta los cuarenta.
Sin trabajo, no podemos independizarnos; sin
independizarnos, no podemos dar ningún paso adelante con nuestras parejas. Todo
lo que nos queda es la resignación de seguir en el hogar familiar per secula
seculorum, siempre niños, como Peter Pan. Y seguir estudiando, seguir buscando
trabajo, que algún día o algún año caerá.
Porque son malos tiempos, sí, pero al fin y al cabo son los
nuestros y los de nuestros amigos. Si hubiésemos nacido en otro momento,
probablemente no nos conoceríamos. La vida quiso que coincidiéramos aquí, y ya
solo por eso vale la pena.
Ah, y por ser contemporáneos de Bruce Springsteen.
Porque nosotros podremos decir que hemos tenido la oportunidad de vibrar en uno
de sus conciertos.
Ya lo dice "el jefe" en No surrender: "Hicimos una promesa
que juramos que siempre recordaríamos: no nos retiramos, no nos rendimos. Como
soldados en una noche de invierno con un voto solemne que defender: no nos
retiramos, baby, no nos rendimos”.
Now on the street tonight the lights grow dim
The walls of my room are closing in
There's a war outside still raging
you say it ain't ours anymore to win
I want to sleep beneath peaceful skies in my lover's bed
with a wide open country in my eyes
and these romantic dreams in my head
We made a promise we swore we'd always remember
No retreat no surrender
Like soldiers in the winter's night with a vow to defend
No retreat, baby, NO SURRENDER...
¿Hasta qué punto podemos dominar todo lo relativo a nosotros mismos, escapando de la locura?
"Y salimos a contemplar, de nuevo, las estrellas..."
Hoy se celebra el aniversario de la muerte de un santo al que verdaderamente admiro. Su nombre es Juan Bosco.
Nació el 16 de agosto de 1815 en una humilde familia del Piamonte italiano. Su padre murió cuando él sólo tenía dos años, y su madre tuvo que hacerse cargo del pequeño, de sus dos hermanos y de la granja familiar. Pero Margarita, que así es como se llamaba, no se desanima: «Dios está aquí, confiemos en Él, hijos míos, pues papá desde el cielo espera de vosotros que seáis valientes».
El tiempo pasó, y cuando Juan cumplió nueve años tuvo un sueño que marcaría el resto de su vida, según explica el libro Don Bosco, mi amigo . En él vio a un montón de niños que se burlaban y hablaban mal de Dios, y él les gritaba y les daba puñetazos para hacerles callar. De repente un hombre de rostro luminoso apareció y le dijo: «Juan, con golpes no. Con la bondad te harás amigos y les enseñarás a hacer el bien. Te daré a alguien para que te oriente». A continuación apareció una hermosa señora, mientras todos aquellos niños se convertían en verdaderas fieras. Entonces, ella cogió la mano del pequeño Juan y aquellos se convirtieron en mansos corderitos. Y le dijo: «Esto es lo que harás con los jóvenes. Lo entenderás más tarde».
Juan continúa ayudando en las tareas del campo y manteniendo su alegría y la de aquellos que le rodean. Como es un niño inteligente y tiene una memoria prodigiosa, Margarita le envía a casa de un vecino para que aprenda a leer y a escribir.
El niño que era se convierte pronto en un jovencito ansioso por aprender y así, a los veinte años, termina sus estudios con sobresaliente y entra en el seminario. El 5 de junio de 1841 es ordenado sacerdote.
Durante sus años en Turín descubre el triste espectáculo de la miseria y de la violencia a las que se entregan los niños y jóvenes, y su conciencia no le permite quedarse de brazos cruzados. Comienza visitando a los niños de la cárcel, cuyo pecado es, en muchos casos, haber robado un pedazo de pan; pronto, los niños de la calle empiezan a acercarse a él. Primero son unos veinte, luego unos cincuenta, más tarde unos cien los que acuden a Don Bosco para asistir a misa y jugar con él. Así nació el oratorio.
El siguiente paso es el acondicionamiento de un lugar donde dar cobijo a esta gran familia. Don Bosco consigue un pequeño cobertizo con un gran espacio donde jugar y, a partir de ahí, comienzan los trabajos para convertirlo en una casa para todos.
El 26 de enero de 1854 reúne a algunos de los muchachos con los que había iniciado su tarea y juntos se proponen formar una gran familia de religiosos y laicos, a los que bautizan como Salesianos, en recuerdo de la dulzura y la bondad de San Francisco de Sales. El sacerdote es incansable ayudando a los centenares de jóvenes que se acercan a él: «Venid conmigo. También yo soy pobre, pero siempre compartiré con vosotros mi pan» .
Con los años y el esfuerzo su obra crece. La primera iglesia pronto quedó pequeña y decidió construir un gran santuario dedicado a María Auxiliadora, “Auxilio de los cristianos”. En 1868 la iglesia quedó terminada. Durante la primera misa estaban presentes 1200 jóvenes. Las sorprendentes profecías de Don Bosco se habían convertido en realidad.
La familia va creciendo y la labor del sacerdote no entiende de fronteras. Su mensaje se expande por el mundo de la mano de misioneras y misioneros ansiosos por dar una oportunidad a esos jóvenes a los que la vida les ha enseñado a base de golpes.
Don Bosco se va haciendo mayor pero las arrugas no borran su sonrisa. Siempre tiene un gesto cariñoso para aquellos niños que se acercan a ayudarle. Consciente de que los años comienzan a hacer estragos escribe el testamento de su vida y de su obra: “Mi hora se acerca… Vale la pena que suframos por los jóvenes. Amaos como hermanos, amad a estos jóvenes, que son la alegría de Jesús y de María” .
Su conciencia alivió el dolor de los niños de la calle y animó a colaborar con él a conciencias dormidas hasta entonces. Sin la labor de San Juan Bosco y de sus seguidores, miles de adolescentes habrían precipitado sus días hacia el abismo, con la esperanza muerta, enterrada bajo el frío de los adoquines.
Don Bosco muere el 31 de enero de 1888. En 1934 es declarado santo en reconocimiento a una vida entera dedicada a los jóvenes más necesitados y olvidados por la sociedad.
*Imágenes tomadas del libro Don Bosco, mi amigo (Editorial CCS).
Uno de mis pintores predilectos, desde que era bien pequeña, es Salvador Dalí. Admiro su trazo, su técnica, su capacidad para plasmar los sueños sin aplicarles ningún tipo de filtro previo. Surrealismo puro y duro. Él.
Pero cuando alguien me habla con admiración de su pintura, siempre aprovecho para sugerirle uno de sus libros. Porque desde que leí “Diario de un genio” afirmo sin dudar que Dalí es mejor escritor que pintor –y ya es difícil…-.
La sinceridad y autenticidad que le valió la expulsión del grupo de los surrealistas por parte del mediocre Breton –permítanme que le tache con este calificativo, pero vista su actitud hacia la obra de Dalí no puedo dedicarle otro adjetivo mejor- se plasma en cada una de sus letras, ofreciéndonos diarios cargados de confidencias, anécdotas y pensamientos incapaces de dejar indiferente a ninguno de sus lectores.
Salvador Dalí era un genio y, como tal, vivió una vida incomprendida por muchos de sus contemporáneos, que llegaron a tacharle de loco o desequilibrado. Es lo que tiene ser diferente al rebaño. Quizá por eso era tan grande…
“La única diferencia entre un loco y yo es que yo no estoy loco”, comentaba con ese acento único. Y es que, a fin de cuentas, ¿qué es el surrealismo sino eso? ¿Qué es, sino Salvador Dalí?