Quizás sea bueno que, quienes no tenemos un trabajo estable, aprovechemos para darnos ciertos caprichos antes del uno de septiembre. Hablo de pequeños lujos como ir al cine o al teatro, que, a partir de esa fecha, serán más lujo que nunca.
El Ejecutivo sube de nuevo el IVA y, con él, activa una serie de medidas económicas que no solo afectarán a lo prescindible (los citados cine y teatro), sino también a lo indispensable (medicamentos, transporte, gafas graduadas y lentillas, material escolar...).
Cada día somos y seremos más pobres, pero sólo los de siempre.
La huída se antoja difícil, pero más apetecible que nunca.
Las hogueras de la noche se han consumido hace tan solo unas horas, y miles de localidades, a lo largo y ancho del mundo, se preparan para celebrar el día de San Juan. Estos son los hechos, pero ¿cuál es el origen de esta festividad?
Las fiestas cristianas, al igual que las de tantas otras culturas y religiones, están estrechamente relacionadas con la astronomía. Así, la celebración del nacimiento deJesús, considerado por sus seguidores como la luz del mundo, se concretó en el solsticio de invierno, punto de inflexión a partir del cual las horas de luz diarias empiezan, lentamente, a crecer.
Su muerte y resurrección se conmemora, siempre, coincidiendo con la primera luna llena de la primaver, pues es en este momento cuando la luz de gana la batalla horaria a la oscuridad... hasta el solsticio de verano. Y es aquí donde aparece la figura de San Juan.
Conocido como el precursor de Cristo, San Juan anunció la filosofía cristiana no solo con palabras, como otros profetas, sino, especialmente, con una vida paralela a la de Jesús.
Su onomástica se celebra en el momento concreto del año en que los días vuelven a menguar, para dar testimonio de esperanza y recordar a los creyentes que la luz volverá en el próximo solsticio, con la llegada del Salvador.
Se cierra, así, un ciclo simbólico, al que cada cual es libre de dotar de la importancia y el significado que prefiera.
Hace tres años, cuando Bruce Springsteen trajo a España su gira de Working
on a dream, escribí en uno de los blogs que tenía por entonces: "El jefe
viene este verano a Sevilla, tengo que ir a ese concierto...". En aquella
ocasión no pudo ser. Pero si los deseos existen es para cumplirlos; y yo cumplí
este mío hace escasas dos semanas, en el Estadio Olímpico de La Cartuja.
Escuchar sus canciones en directo -como colofón a un fin de semana sevillano
en la mejor compañia- supuso, para mí, una inyección de ánimo y de esperanza. Y
es que, si hay algo que me gusta de Springsteen, es su capacidad de conectar
con la realidad social y con las preocupaciones e inquietudes de la gente
joven.
De hecho, el nombre de su último disco no podría ser más gráfico: Wrecking ball
(bola de demolición); una invitación a romper por lo sano con los miedos y con
las inseguridades que nos impiden ser nosotros mismos y luchar por nuestros
sueños.
La difícil situación económica que atravesamos se refleja, de una manera
especial, en las letras de su último trabajo. Pero en lugar de cantar quejas y
lamentos, su guitarra y su voz animan a darle la vuelta a las circunstancias, a
seguir adelante con valentía y confianza.
EnJack of all trades se mete en la piel de tantas personas que lo están
pasando mal por culpa de la falta de trabajo. En el concierto de Sevilla, quiso
dedicar la canción a los indignados del 15-M y "a todos los que están luchando en el sur de
España".
A hurricane blows
Brings a hard rain
When the blue sky breaks
Feels like the world’s gonna change
We’ll start caring for each other
Like Jesus said that we might
I’m a jack of all trades
We’ll be all right The banker man grows fatter
The working man grows thin
It’s all happened before
And it’ll happen again
It’ll happen again
They’ll bet your life
I’m a jack of all trades
We’ll be all right
Y es en Land of hope and dreams en donde nos invita a subir al tren de la
esperanza, en un viaje en el que la fé en nuestras metas será, algún día,
recompensada.
Leave behind your sorrows
Let this day be the last Tomorrow there’ll be sunshine
And all this darkness past Big wheels rolling through fields where sunlight streams Meet me in a land of hope and dreams
Por motivos de trabajo, de estudios o, simplemente, de la vida, todos hemos asistido a escenas de peloteo y trepismo en uno u otro grado. Ejercer estas disciplinas resulta fácil, sencillo, y para toda la familia. Sin embargo, no todo el mundo está capacitado para llevarlas a cabo con la misma precisión y maestría.
Requieren la flexibilidad suficiente para arrastrarse por el suelo; la resistencia necesaria para soportar un pié -o unos cuantos- sobre el propio cuerpo el tiempo que se estime conveniente; la carencia de personalidad que permita flotar a un lado o a otro, según las circunstancias y siempre bajo el timón de quien está arriba, nunca siguiendo el criterio propio.
Ver a estos individuos en acción da ganas de reirse -de hecho, yo no puedo evitarlo- pero por triste que parezca, con ellos también se cumple el refrán "Quien ríe el último, ríe mejor". Al menos en materia laboral y de prestigio, ellos siempre llegarán más lejos. Hay ciertos puestos a los que sólo se accede agachándose o arrastrándose.
Han pasado casi dos siglos desde que Goya retratara con maestría el horror de la guerra, en dos lienzos cuyos temas centrales conmemoramos hoy y mañana: el levantamiento de los españoles contra los mamelucos aquel 2 de mayo de 1808, y la contundente respuesta de las tropas francesas a esta insurrección, que se saldó con cientos de madrileños fusilados.
Si hasta ese momento la guerra había sido reflejada en el arte como sinónimo de belleza y heroicidad, Goya será el primero en plasmarla con toda su crudeza, sin remilgos ni artificios.
Su enfermedad llenó su paleta de tonos oscuros y le condujo a recluirse en la Quinta del Sordo, donde produjo escenas cargadas de dramatismo y tenebrosidad, como "Aquelarre", "La romería de San Isidro", "Saturno devorando a su hijo" o "Duelo a garrotazos"; alegorías de la España de su tiempo, pintadas con esa pincelada suelta que más tarde imitarían los primeros impresionistas.
[Aunque no tenga nada que ver, no puedo evitar añadir que "Saturno devorando a su hijo" era mi cuadro favorito de pequeña. Lo descubrí ojeando uno de los libros de Arte de mi madre, con los que me entretenía pasando hoja por hoja, imaginando qué querría contar cada una de las imágenes. Aunque entonces no tenía conciencia del episodio que narraba, esta escena me llamaba tremendamente la atención y se quedó grabada en mi mente para siempre. Quizás sea el origen de mi posterior devoción por la mitología, que daba respuesta a muchos de aquellos interrogantes que se me planteaban al observar esta y otras escenas. Bueno, y después de este tostón, prosigo...]
Pero no solo eso. Goya también fue un adelantado a su tiempo con sus colecciones de grabados.
"Los caprichos" son una crítica jocosa y afilada de la sociedad de finales del siglo XVIII, todo un antecedente de las viñetas que encontramos, hoy en día, en los diarios nacionales. No en vano iban acompañadas de una leyenda o sentencia, que facilitaba la comprensión del gran público.
Si el que ha sido considerado como el primer pintor moderno viviese ahora... ¿quiénes serían los protagonistas de sus grabados? Puede que no sea tan difícil de imaginar, teniendo en cuenta la situación en la que estamos inmersos, dominada por la posición privilegiada de unos pocos. Si él ponía en el disparador a la nobleza y al clero -especialmente al responsable de la Inquisición-, quizás ahora les sustituyan políticos corruptos y ladrones de traje y corbata, que son quienes han dejado a España como está.
Por otra parte -y hablando de corrupción...-, sigue en el trono la misma dinastía a la que, en su día, tanto criticó (no sin falta de razón).
Después de ver esta imagen de uno de sus grabados sólo queda decir que, definitivamente e incluso sin quererlo, Goya fue todo un visionario.