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Canterbury

Hemos pasado unos días preciosos en Canterbury, una ciudad que destila esencia medieval y tranquilidad, ésta última especialmente al pasear por las orillas del Stour. 

Su catedral me ha impresionado porque, además de ser la más grande que he visitado, engloba con majestría dos de mis estilos arquitectónicos predilectos: el románico (en su ernorme cripta) y el gótico (en el resto de su factura, reconstruída tras un incendio sufrido en el siglo XII).

Hemos tenido tiempo para pasearla, para visitar sus monumentos... para vivirla, que es lo que a nosotros nos gusta. Tuvimos la suerte de poder ver la catedral desde la ventana de nuestro hotelito, y me quedo con la imagen de sus torres iluminadas, que observaba despierta desde la cama hasta que se apagaban.

Además, aprovechamos la estancia en Reino Unido para visitar Londres y Whitstable, un pueblecito pesquero encantador. Pero eso, para otra entrada ;)

 


 




 

 

 



 


Una casa con jardín

Tras unos días de vacaciones en el Condado de Kent, la vuelta a la rutina zamorana se está planteando más difícil de lo que esperaba. 

Ha sido mi segundo viaje a Reino Unido, y me ha servido para enamorarme del estilo de vida inglés, de su sensibilidad, su educación y su cultura. 

Sueño con una de esas casitas unifamiliares, con puertas y ventanas pintadas, con su jardín, sus plantas y sus animales. Sueño con que tengo un trabajo con el que poder permitírmelo, y que con él llega la libertad y comienzan tantas otras cosas...

Vivir


"Quedarse en lo conocido por miedo a lo desconocido equivale a mantenerse con vida pero no vivir"


Publicidad de los setenta


Esta semana ha llegado a mis manos toda una colección de revistas de decoración y diseño de interiores de los años setenta y ochenta. Y es que mi madre y yo compartimos cierta inclinación hacia el síndrome de Diógenes, y estos son algunos de los resultados que ello trae consigo... jejeje

Ojeando sus páginas, me ha llamado especialmente la atención la publicidad de aquella época, tan diferente (en unos casos por fortuna, y en otros por desgracia) a la que tenemos ahora. Os dejo con algunos recortes publicitarios del año 1973, publicados en los números de marzo y junio de la revista "El Mueble".










No debemos confundir circo con cultura

Llevamos meses sufriendo los efectos de una crisis que ya no parece afectar solo a la economía, sino que se está extendiendo a ámbitos como el progreso humano y cultural. El botón de muestra lo pone el empujón que está registrando el sector taurino con el regreso de los toros a la televisión pública, tras seis años de ausencia.
 
La falta de público obligó a que el número de festejos taurinos descendiera un 34’5% entre 2007 y 2010, pero la publicidad que trae consigo la vuelta a la pequeña pantalla probablemente suavice, o incluso frene por unos años, la caída a la que está abocada la tauromaquia.


La tortura televisada deleitará a los aficionados al sufrimiento ajeno, pero estoy segura que servirá, también, para engrosar las filas de los defensores de los animales. Y lo digo convencida porque yo fui una de esas niñas que creció viendo las corridas de toros en la televisión del salón, como lo harán tantos niños españoles a partir de ahora.

Recuerdo que llegó un momento en el que mi indiferencia infantil se convirtió en dolor y rabia. En dolor, porque veía sufrir a un ser vivo ante el jolgorio de toda una multitud; en rabia, porque no entendía por qué ese animal tenía que estar ahí, por qué se le tenía que matar lentamente, y por qué existía gente que disfrutaba presenciando su agonía. Llegó una edad en la que las tardes de toros televisados terminaban conmigo encerrada en mi habitación, llorando a lágrima viva con la imagen de un toro moribundo derramando sangre por la boca. Esa imagen no hirió mis sentimientos; al contrario: los reavivó. Si no fuera por ella, quizás hoy no sería socia fundadora de Defensa Animal Zamora (DAZ) y, sin duda, no escribiría aquí estas líneas.

A los taurómacos se les llena la boca denominando a esta barbarie “cultura”. No seré yo quien les prive de utilizarla, entre otras cosas, porque gran parte de ellos no conocen otra. Pero, por mucho que les pese, la tortura de un animal nunca ha sido ni será cultura.
Fuente: blog.pacma.es/wp-content/uploads/2011/07/vi%C3%B1eta-ADN.jpg

Caen la sanidad y la educación pública, caen las ayudas a la vivienda y al desempleo, los jóvenes licenciados echamos la vista al extranjero porque la España que nos ha criado y que nos ha educado ya no tiene sitio para nosotros. Y en esta coyuntura de recortes absolutos llama la atención observar que el taurino es uno de los pocos sectores que se salvan del tijeretazo. Cuentan con 564 millones de euros de subvención anual, a los que ahora se suman los gastos de retransmisión en la televisión pública, y la cobertura informativa diaria en el telediario.

En época de recesión, lo que toca es pan y circo. Nos han dado el circo y, sin embargo, nos sigue faltando el pan…

Noches de verano


"You can hide 'neath your covers and study your pain... 
waste your summer praying in vain...
hey what else can we do now 
except roll down the window and let the wind blow back your hair...
these two lanes will take us anywhere..."

 

Sólo los de siempre

Quizás sea bueno que, quienes no tenemos un trabajo estable, aprovechemos para darnos ciertos caprichos antes del uno de septiembre. Hablo de pequeños lujos como ir al cine o al teatro, que, a partir de esa fecha, serán más lujo que nunca.

El Ejecutivo sube de nuevo el IVA y, con él, activa una serie de medidas económicas que no solo afectarán a lo prescindible (los citados cine y teatro), sino también a lo indispensable (medicamentos, transporte, gafas graduadas y lentillas, material escolar...).

Cada día somos y seremos más pobres, pero sólo los de siempre.

La huída se antoja difícil, pero más apetecible que nunca.

Mi espíritu imperecedero




Regalé mi alma imperecedera
¿para qué? para que nunca más me duela.
¿Y ahora qué? Ahora coloco las aceras.
Ahi al fondo de la calle, jefe, queda un sitio.



Noche de San Juan

Las hogueras de la noche se han consumido hace tan solo unas horas, y miles de localidades, a lo largo y ancho del mundo, se preparan para celebrar el día de San Juan. Estos son los hechos, pero ¿cuál es el origen de esta festividad?

Las fiestas cristianas, al igual que las de tantas otras culturas y religiones, están estrechamente relacionadas con la astronomía. Así, la celebración del nacimiento de Jesús, considerado por sus seguidores como la luz del mundo, se concretó en el solsticio de invierno, punto de inflexión a partir del cual las horas de luz diarias empiezan, lentamente, a crecer.

Su muerte y resurrección se conmemora, siempre, coincidiendo con la primera luna llena de la primaver, pues es en este momento cuando la luz de gana la batalla horaria a la oscuridad... hasta el solsticio de verano. Y es aquí donde aparece la figura de San Juan.

Conocido como el precursor de Cristo, San Juan anunció la filosofía cristiana no solo con palabras, como otros profetas, sino, especialmente, con una vida paralela a la de Jesús.

Su onomástica se celebra en el momento concreto del año en que los días vuelven a menguar, para dar testimonio de esperanza y recordar a los creyentes que la luz volverá en el próximo solsticio, con la llegada del Salvador.

Se cierra, así, un ciclo simbólico, al que cada cual es libre de dotar de la importancia y el significado que prefiera.