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Balboa, otra época y otros paisajes

Este fin de semana hemos estado en Balboa, una pequeña localidad al oeste de El Bierzo, casi rozando la frontera con Galicia. Había oído hablar de sus pallozas, pero no me esperaba encontrar aquella naturaleza tan acogedora, tan integrada en el pueblo que daban ganas de quedarse a vivir ahí. 

El verde intenso de la vegetación y la decoración de algunas de las casas me recordaban a los paisajes que vimos en nuestro viaje a Canterbury y, por algunos momentos, dejé de sentirme cerca de casa y me dejé volar.

Supongo que cuando llegue el invierno, con sus nieves, la naturaleza dejará de ser acogedora y se convertirá en algo menos que implacable. Pero eso ahora poco importa. A cada momento, lo que le corresponde.


 


 


 


Amores minúsculos

'Amores minúsculos' es uno de esos libros que se leen de un tirón porque resulta imposible dejarlos a medias. Como indica su título y avanza su contraportada, se trata de un homenaje a esos amores pequeños y fugaces que han pasado por nuestra vida y solo han dejado su huella en un rincón remoto de nuestro recuerdo.
 

El cómic, de Alfonso Casas, dibuja el principio de tres historias de amor muy diferentes entre sí, conectadas entre ellas en el espacio y tiempo por la amistad que une a los tres protagonistas. De fondo, un canto al 'carpe diem' en lo que a amor se refiere, porque, aunque un día terminen, estas historias diminutas e insignificantes pueden ser tan mágicas que vale la pena saborearlas intensamente sin tener presente que un día, más pronto que tarde, se esfumarán. 

Y así es cómo lo viven, de una manera o de otra, los protagonistas de este relato, jóvenes independientes que un día cualquiera, y sin preverlo en absoluto, se sienten tremendamente atraídos por unas personas que no conocen de nada pero que parecen estar decididas a no salir de su cabeza.

Ése es el comienzo de esta historia... y de muchas. Solo el tiempo les dirá (nos dirá) cuáles merece la pena escribir y cuáles pasarán a mejor vida en los bocetos de la memoria.





 * Portada, contraportada y viñeta de 'Amores minúsculos', un cómic de Alfonso Casas publicado por Edicions de Ponent.
 
**Por si a alguien le interesa, yo saqué el libro de la Biblioteca Pública de Zamora, que últimamente me sorprende con cómics que cada vez me van gustando más.

Un barrio convertido en museo

Desde el pasado verano el barrio salmantino del Oeste luce como un auténtico museo al aire libre. Varios estudiantes de Bellas Artes de la Universidad de Salamanca, en colaboración con la asociación de vecinos ZOES, se pusieron manos a la obra para llenar de arte fachadas grises y puertas de garajes.

El resultado salta a la vista: el barrio se ha convertido en un nuevo reclamo turístico y los vecinos están encantados con el color y la vida que le han dado al barrio. 

Recorrer sus calles es, ahora, una gozada.



 



 









 




 


 

 

 

 
 

 




 


 

 

  

 



*Fotografías realizadas durante los meses de enero y febrero de 2014.

El origen de Halloween

Hasta hace solo unos años, la fiesta de Halloween pasaba por alto para la mayoría de los españoles. Sin embargo, en los últimos tiempos, la celebración se ha ido ganando a la sociedad hasta el punto de resultar habitual encontrar murciélagos y calabazas decorando los escaparates de las tiendas, o cruzarse por la calle, en un día como hoy, con niños disfrazados de brujas o vampiros. La simbología es clara: arañas, brujas, gatos negros, fantasmas, personajes de terror... pero, ¿sabemos realmente lo que celebramos?

El origen de Halloween hay que buscarlo miles de años atrás, pues fueron los celtas quienes marcaron la noche del 31 de octubre como la fecha en la que los fantasmas de los muertos volvían a la tierra. Con la llegada del cristianismo, la celebración se trasladó al día 1 de noviembre y pasó a denominarse 'All Hallows Day', o 'Día de Todos los Santos'. De esta manera, la noche anterior empezó a conocerse como 'All Hallows Eve', o 'Víspera de Todos los Santos'. Precisamente de ahí es de donde deriva el nombre de 'Halloween'.

La festividad se celebraba casi exclusivamente en Estados Unidos y en el mundo anglosajón, pero fue a mediados de los años setenta cuando, gracias al cine y a las series de televisión americanas, la tradición del 'truco o trato' se exportó al resto del planeta.

'Una cuestión de tiempo'

Aprovechando la Fiesta del Cine he ido a ver una de esas películas que suelen llamarme la atención en la cartelera, pero que no suelo ir a ver porque prefiero guardar el dinero de la entrada para otra cosa o para otra película que pueda ver con Fran sin miedo a que le salgan sarpullidos (entiéndase ésto como efecto lógico de una película romántica en un novio). 

El film en cuestión que he ido a ver esta tarde se titula, precisamente, 'Una cuestión de tiempo', y sobrepasa los límites del género romantico para tratar la filosofía de la vida, para interpelar al espectador e invitarle a reflexionar sobre su propia existencia.

Demuestra que, como ya decía Schopenhauer, la realidad varía en función de la cabeza que la examine y el resultado depende solo de nosotros y de la interpretación que queramos darle. De manera que, en que la medida en que la situación nos lo permita, lo mejor que podemos hacer es afrontar el día a día con muchas ganas de disfrutarlo, de sonreir, de reirnos de nosotros mismos y de hacer sentir a quienes nos importan cuánto les queremos. 

Sé que ésto que digo no siempre es fácil, porque hace años que lo estoy intentando y a menudo surgen altibajos, pero estoy convencida de que es la mejor fórmula para llegar al último momento orgullosos de nosotros mismos y de nuestra historia.

Y da gusto encontrar, en una lluviosa tarde de octubre, una película en la que refugiarse y salir del cine sintiéndonos un poquito más felices.

Fuente de la imagen: El País

Octubre

Me encantan octubre y su otoño. Sus días fresquitos pero a la vez tan cálidos; sus tardes decrecientes pero todavía largas; su olor a leña y a tierra mojada. Me encanta que venga acompañado de setas y de colores anaranjados y amarillos, que sea un mes de verdaderos comienzos y de alguna que otra celebración. 

Sobre la sonrisa

Todos hemos pasado, y pasaremos a lo largo de la vida, por ciertos momentos complicados. Caer en ellos no supone un sinónimo de debilidad ni de cobardía, siempre y cuando demostremos nuestra valentía levantándonos.

En situaciones así, podemos permitirnos la licencia, a veces reparadora, de dejarnos hundir durante un día, una semana, en los casos más graves. Sufrir todo lo que haga falta, llorar lo que se necesite y, sin más lugar para lamentos, llenarse de la fuerza necesaria para seguir adelante, con la ilusión de quien no sólo tiene una oportunidad, sino muchas.

Porque el hecho de seguir vivos, en un país desarrollado como éste -a pesar de todo- es motivo, más que suficiente, para sonreir. Unos días costará más, otros días saldrá sola, acompañada, incluso, de carcajadas. Son los vaivenes de vivir. Pero siempre, mientras sigamos vivos, existirán motivos -aunque a veces, escondidos- para seguir sonriendo.

Hay una frase que dice: “En todo camino hay una piedra; en tí está saltarla o esculpirla”. No dudes en hacer lo segundo. Cuesta mucho más, desde luego, no todo el mundo lo consigue, pero, para quien lo logra, la recompensa hace que merezca la pena todo lo acontecido.

Y sonríe. Porque quien más sonríe no es el más afortunado, sino el más valiente.


Señales

En el trayecto, de vez en cuando, encontramos señales. Algunas veces no las vemos, otras veces las miramos pero apenas reparamos en ellas, o podemos confundirlas y tomar el camino equivocado. Pero, si las analizamos bien y las seguimos, sentimos de alguna forma que estamos haciendo lo correcto, que no nos hemos perdido, que estamos un poquito más cerca del destino que nos hemos marcado.

Allá vamos.

Ven y no te vayas

Vente conmigo esta noche a mirar Júpiter desde el sofá, con las ventanas abiertas para que se cuele la brisa templada de septiembre. El mismo cielo negro que nos envuelve desde el principio, tú y yo.

Ven y no te vayas.

Nubes de septiembre

El otoño se acerca sigiloso, como queriendo pasar desapercibido. Pero sus atardeceres le delatan.

Arranca el mes de los comienzos. Que sean de verdad.